Siguiendo la estela de posts anteriores sobre Copywriting, cierro el mes de marzo con un caso práctico sobre textos divulgativos en un museo. Después de una pequeña introducción a estos textos y cómo han estado concebidos desde siempre, pasaremos a ver un caso práctico del que estoy muy orgullosa 🙂

Hoy quiero contarte sobre…

 

LOS TEXTOS DE UN MUSEO: UN CASO PRÁCTICO

 

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No te voy a preguntar si alguna vez has estado en un Museo, porque doy por hecho que sí 😉 Más bien te voy a preguntar: ¿alguna vez te has fijado en los textos de un Museo durante tu visita? Y si la respuesta es que sí, ¿te ha ayudado a completar el significado de la obra que observabas, de la exposición que visitabas…?

 

Aquí habrá variedad de respuestas, y sea como sea, hoy voy a tratar de que entiendas su finalidad: de la teoría a la práctica.

 

Estamos rodeados de texto y contenido everywhere. Imposible que se escape cualquier resquicio. Nuestra mente está llena de contenido que asociamos a diferentes situaciones, y siempre vamos a tener una palabra para describir algo.

 

En los Museos es muy importante el TEXTO como herramienta para describir, explicar y completar el significado de sus colecciones. Es uno de los sectores que más necesita del poder de la palabra para que la audiencia entienda una determinada pieza u obra.

 

La clave está en cómo usar esa herramienta.

 

 

Una aproximación a la misión del Museo del siglo XXI.

Los textos de un Museo son considerados divulgativos porque están destinados a educar y a explicar determinados aspectos de una pieza artística como: características formales y descriptivas, contexto histórico, etc.

 

Sin embargo, esto ha hecho que los textos divulgativos caigan en un bucle de no entendimiento porque en muchos casos no han facilitado la asimilación de contenidos, sino todo lo contrario. Se han llevado al extremo opuesto gracias a un lenguaje demasiado técnico y académico, que no conseguía ese clic que debe hacer tu mente para completar el significado de una obra, y se tornaba totalmente inaccesible.

 

La finalidad divulgativa es un hecho inherente a la propia definición de museo como institución cultural (según el ICOM, 2017):

“El museo es una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo”.

Destaco dos palabras: comunicación y educación. Anteriores definiciones del ICOM, e incluso otras definiciones alternativas, destacan su finalidad DIVULGATIVA, confundiendo este término con COMUNICAR.

En este contexto, divulgar es EDUCAR.

Y comunicar NO es informar.

En este post te explicaba lo que es para mí la comunicación, y va muy en esta línea. En resumen: la comunicación espera un feedback (materializado de la forma que sea) por parte del usuario que recibe ese contenido.

 

Por eso la comunicación (en todas sus formas) es intrínseca a ésta institución.

¿Ves ahora por qué insisto tanto en que la comunicación digital y el sector creativo-cultural deben ir de la mano para evolucionar conjuntamente?

 

 

Donde están y cómo son los textos de un Museo

Los textos divulgativos de un Museo en el ámbito digital se materializan mayoritariamente en las webs de estas instituciones culturales. Es un catálogo de conocimiento abierto y accesible (en la mayoría de los casos) al mundo entero. La propia del Museo del Prado es muy buena.

 

Otras herramientas como la Newsletter o las Redes Sociales, siguen siendo usadas con una finalidad más institucional. En otro post podremos hablar de cómo se usan éstas herramientas en el sector cultural 😉

 

Pero donde más abundan los textos divulgativos es en el ámbito físico, es decir, en la sede de los Museos: textos de sala, cartelas, hojas de sala, folletos, catálogos…

 

Todos ellos utilizan el mismo tono y el mismo lenguaje característico de estos textos que ya he especificado en el punto anterior.

 

Seguro que en alguna ocasión te han parecido algo pesados de leer, pero sobre todo de comprender. La realidad es que para el usuario general, estos textos a veces pasan desapercibidos. Precisamente por este lenguaje que, más que facilitar el mensaje de la exposición o la colección, lo que hace es obstaculizarlo.

 

¿Cómo solucionar esto? El siguiente caso práctico es un ejemplo de ello.

 

Sigue leyendo 😉

 

 

Caso práctico: el concurso ‘Cartela Abierta’ del Museo del Prado

Con motivo del Bicentenario del Museo del Prado, esta institución propuso esta actividad, dándole la oportunidad al visitante de aportar su punto de vista.

 

Bicentenario del Museo del Prado, Culturina Comunicación

 

El objetivo: ofrecer discursos paralelos que ENRIQUECEN el mensaje principal de las obras propuestas, ofrecen una interpretación alternativa vista desde los ojos del propio visitante.

 

Con ‘Cartela abierta’, el Museo del Prado da un paso más allá: le da el poder a sus visitantes de poder contar con su aportación a estas grandes obras. En palabras de una persona, otra va a poder experimentar lo que transmite, y eso me parece algo muy innovador dentro de un Museo.

 

Además, las cartelas ganadoras tienen su hueco al lado de las cartelas de cada obra. De forma que no solo podrás leer la información de siempre, sino que además podrás entenderla a través de otros discursos y significados complementarios.

 

Te dejo por aquí algunos enlaces más a noticias relacionadas con la iniciativa: Revista de arte, Más de arte y Descubrir el arte.

 

El soporte escogido es una cartela. Estos pequeños espacios suelen estar destinados a explicar brevemente la obra, o sea, un contenido puramente INFORMATIVO.

 

El caso concreto de una cartela es bien curioso, sobre todo por el límite de espacio. Se debe contar lo suficiente con pocas palabras para que ese discurso realmente lo sienta el lector, y en este caso, partiendo de preguntas como:

“¿Existe una cartela ideal? ¿Qué información se busca habitualmente en ellas? ¿Qué se debería leer que abriera nuevos caminos en el acercamiento a las obras de arte?”

 

Me pareció una buenísima oportunidad para demostrar que los textos de un museo se pueden reenfocar gracias a nuevos métodos y fórmulas de escritura que centran el contenido en las emociones del lector, y no tanto en el contenido puramente académico. Que si bien es necesario, creo que ambas visiones se DEBEN complementar. Porque el arte actúa sobre todo en el plano emocional.

 

5 obras emblemáticas se ofrecieron voluntarias para esta reinterpretación, y mi elegida para participar fue…

 

Autorretrato, Alberto Durero (1498). Museo del Prado.

 

 

Making of: el proceso creativo.

¿Por qué esta y no otra? Te lo explico. No quise saber cuáles eran hasta que me pusiese a desarrollar mi propuesta.

 

Cuando llegó el momento, abrí las imágenes de cada obra y las observé cada una durante unos segundos. La que más me transmitiese y con la que más conectase, esa sería la elegida.

 

¡Y así fue!

 

Yo creo que Durero me eligió a mí, no yo a Durero.

 

Investigar, sí. Sentir, también.

Si Durero te contase la de horas que me he pasado con él conversando… Te podría decir que somos mejores amigos. Él desde el renacimiento, y yo desde la época actual.

 

La mejor forma de poder aportar algo creativo, original e innovador es conocer primero lo que ya se ha hecho. Qué se ha dicho, qué se ha hecho… Y como ya sabes, me encanta investigar y observar.

 

¿Cómo hice esta propuesta de contenido para la cartela de la obra ‘Autorretrato’ de Alberto Durero?

 

Sin embargo, esta información sobre la que ya se ha escrito y que ya se sabe, te ofrece un contenido básico para CONTEXTUALIZAR la obra, para que tu mente diga: “¡Ah, vale! Ya me ubico”.

 

¿Pero quién habla más allá de una descripción formal, del contexto histórico, etc.? Hablamos de sensaciones y emociones: éstas no entienden de límites temporales.

 

Y en esto básicamente me basé para crear mi propuesta. Mi conexión con esta obra fue enorme desde el primer momento, y quise partir de esas sensaciones que a mí me había transmitido. Así que, una por una, me puse a analizar emociones y sentimientos. Cada uno más diferente al anterior, pero todos tenía algo en común: mi mirada y la de Durero. De tú a tú.

 

La mirada es el nexo que une a dos épocas lejanas y que convergen en sentimientos y emociones encontradas por el tiempo.

 

El mayor reto: 400 caracteres.

Si con Twitter pensábamos en 140 caracteres, y con Instagram en 2200 caracteres, el Museo del Prado proponía hacerlo en 400 caracteres.

 

Y como yo soy de escribir y escribir todas mis ideas hasta dar con la clave que conecta mis palabras con lo que quiero transmitir… Escribí en primer lugar un texto completo más largo, y a partir de ahí fui acotando hasta limitarlo al máximo. De lo general a lo particular.

 

Y gracias al copywriting y el storytelling, pude guiar todas mis ideas hasta una sola.  Recuerdo el momento en el que llegué a ella y fue como: “WOW, tiene que ser así”.

 

Y este es el resultado:

 

Concurso cartela abierta, cartela seleccionada Durero, Museo del Prado, Culturina Comunciación

 

 

El veredicto.

Ayer recibí un correo que me dejó en shock. Me puse muy feliz y emocionada de saber que mi propuesta había sido la GANADORA para la obra de Durero. De entre todas las propuestas (que han sido muchísimas), han visto algo en la mía que han considerado relevante para que el resto de sus visitantes puedan disfrutarlo a partir de ahora.

 

Mi misión era aportar un texto creativo en el ámbito cultural: demostrar que a través de las sensaciones del usuario se conecta mejor que nunca entre la institución y el visitante.

 

Por eso, dejemos de INFORMAR y pasemos a COMUNICAR, señoras y señores.

 

“La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.

Maya Angelou.

 


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¡Nos vemos en el siguiente post!


2 Comentarios

Ariadna Markto · marzo 27, 2019 a las 1:02 pm

Muchísimas felicidades Patricia, me ha encantado tu texto. El Prado ha hecho la mejor elección. Lo has bordado. Me recordó el libro de S. King donde él menciona que el autor hace una telepatía con la proyeccción del texto en la mente del lector. Lo que tú mencionas es muy parecido, pero en la obra gráfica. En cualquier caso, un encuentro. Enhorabuena por este premio 🙂 , muy merecido.

    Patricia CM · marzo 27, 2019 a las 5:44 pm

    Así es Ary, me parece que esa conexión existe con cualquier manifestación artística si realmente nos focalizamos en sentirlo, tenemos que estar abiertos a ello. ¡Me apunto esa referencia! 🙂 Gracias por pasarte y por tus bonitas palabras!

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